[mc4wp_form id="392"]

Buenas noticias: Ciudad china, donde empezó el COVID-19, de regreso a la normalidad

Infórmate con Veronicas 2 minutos de lectura

Las autoridades de Wuhan han anunciado que el 8 de abril se levantará la dura cuarentena impuesta desde hace dos meses a esta ciudad junto al río Yangzi, el primer foco de la pandemia traída por el coronavirus. El resto de la provincia de Hubei, de 56 millones de habitantes, recuperará la movilidad este mismo miércoles.

“Cuando salga de aquí, quiero quedar con mi novia e ir con ella a comer hamburguesas y pollo frito”, suspira Chao, un estudiante de 22 años residente en Wuhan, que no ve la hora poder moverse por dónde quiera. “Al principio me entretenía con vídeojuegos, pero ahora ya hasta eso me aburre”, se lamenta. Su sueño de libertad está cada vez más cerca.

 

Actividades en casa para que los niños aprendan mientras se divierten

 

En las urbanizaciones donde viven la mayoría de residentes en Wuhan, desde hace días ya se permite que los vecinos puedan bajar al jardín a relajarse y disfrutar del sol y las temperaturas primaverales. Siempre con cuidado de no formar aglomeraciones, y de manera más o menos estricta según decida el comité vecinal del complejo de viviendas y lo duro que haya golpeado la enfermedad en esa zona. En algunos, aún solo se autoriza a un miembro de la unidad familiar por día el que salga a dar un paseo. En otros, ya se permite salir a la calle. En los barrios periféricos rurales, el transporte ya se ha reiniciado.

 

“La gente está deseosa de salir”, comenta Zhou, trabajador autónomo de 42 años. “No podemos hacer mucho en casa. Así que, por ejemplo, nos dedicamos a cocinar platos ricos pero muy laboriosos. ¿Qué más se puede hacer? Mirar las noticias en Internet, echarte en la cama, charlar con amigos. Y caminar por el salón. Estamos encerrados en este pequeño espacio y no podemos hacer nada por cambiar la situación. Esta es nuestra mayor pena”, apunta.

 

La latina que creó el alcohol en gel hace medio siglo

 

En su urbanización ya se nota el cambio de actitud, más relajada, incluso entre los vigilantes del comité vecinal encargados de hacer cumplir la cuarentena.

Cuando se pueda mover libremente, confía Zhou, “quiero pasear por la ciudad. He nacido y me he criado aquí. Y quiero visitar a las familias que han perdido miembros”. Lo subraya de nuevo: “No eran números”.